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martes, 12 de mayo de 2026

Fin de Las dos vidas, mi nueva novela

 Han pasado casi cuatro meses desde que aquel 15 de enero inicié una nueva novela, otra aventura literaria que me ha llevado hasta hoy, 12 de mayo, el día en que he puesto el fin a esta historia, que, al final, se va a quedar con el título que tenía ya decidido, Las dos vidas. en total han sido 232 páginas en las que he podido plasmar toda aquello que tenía dentro de la cabeza de antemano, esos giros tan sorprendentes que parece que el lector salte de una a otra novela, con esa vida que tanto cambia, con esas dos vidas del mismo personaje que ambiciona y, a la vez. teme, al éxito, a esa élite de los que están instalados en la fama. 

Reconozco que me ha costado menos de los esperado que, excepto hoy, que he seguido escribiendo hasta terminarla, el resto de días nunca he estado más de dos horas frente al ordenador, y muchas de las jornadas ni siquiera he llegado a escribir una línea, así, a ramalazos de inspiración. De eso, no puedo negar que me siento satisfecho. Ahora, por supuesto, queda un tiempo, que supongo que será más largo, de lecturas, relecturas y continuas correcciones hasta que la novela quede lo más impoluta posible, es decir, lo de siempre.

Pero, por otra parte, esta es la cuarta novela a la que pongo fin, y que , de momento, permanece en un cajón, a la espera de llegar a ser publicada... Y no solo eso, también tengo dos poemarios en la misma situación, uno que estaba convencido de que a día de hoy estaría ya editado. En toda mi trayectoria he publicado cuatro novelas, dos poemarios y un libro de relatos. Solo me queda escribir otro libro de cuentos para tener lo mismo en un cajón que editado. En fin, son reflexiones, pero uno siente tristeza de todo esto, escribe con la cabeza metida en la historia, pero, a la vez, sintiendo que aquello puede que no llegue a ningún lugar, al menos el que desearía después de tantos años, no llegar a lo más alto, pero tampoco retroceder.

De momento, las ganas de escribir pueden a los sinsabores, pero tampoco sé hasta cuándo, si las cosas no cambian.